Un cliente grande te manda un Excel con 120 preguntas antes de firmar. O te pide «la política de seguridad de la información». O pregunta si estás certificado en algo. Si mantienes webs, desarrollas a medida o llevas la infraestructura de alguien, esto va a pasarte — y cada vez antes, porque quien te contrata tiene sus propias obligaciones y te las traslada por contrato.
La reacción habitual es una de dos: decir que sí a todo para no perder el proyecto, o bloquearse. Las dos salen caras, y la primera además te deja expuesto.
Veremos qué te están preguntando de verdad detrás de cada bloque, qué se puede contestar con honestidad cuando no tienes departamento de seguridad, qué cosas se arreglan en una tarde y cuáles no, y cómo se dice «no» sin caerte de la lista. Con los que aparecen una y otra vez: control de accesos, copias, gestión de proveedores, respuesta a incidentes, borrado de datos y subencargados.
Lo cuento desde los dos lados: respondiendo cuestionarios como proveedor y montando después el programa que los contesta. Sin alarmismo, sin vender nada y sin confundir esto con asesoría jurídica.
Tu (posible) cliente te ha mandado un cuestionario de seguridad: guía de supervivencia
Categorías:
Salas:
